Hace unos días repasábamos lo que ha dado de sí la Liga de División de Honor 2019-20 en cuanto a la irrupción de nuevos talentos jóvenes a tener en cuenta. Nico Nieto, Gonzalo Vinuesa, Mauro Perotti, David Barrios, Gabriel Vélez o Marc Palomar son solo algunos de los muchos nombres que bien han mostrado un gran rendimiento y potencial en sus primeras campañas en la élite, bien han dado un salto muy importante en cuanto a su rol dentro del equipo.

En la primera parte, nos centramos en jugadores del Aldro Energía Independiente, del Complutense Cisneros, del Bathco Santander RC, del SilverStorm El Salvador, del VRAC Quesos Entrepinares y de la Unió Esportiva Santboiana. Completamos el repaso poniendo ahora el foco en los otros seis representantes de la recientemente concluida última edición de la máxima categoría del rugby masculino español.

Uno de los clubes que más apostó el pasado verano por la incorporación de jugadores jóvenes, con vistas a un proyecto ambicioso en los próximos años, fue el Barça Rugbi. La llegada de varios integrantes del núcleo duro reciente de los Leones S20 ha dado mucha amplitud a la plantilla y ha apuntalado varias posiciones, como la de zaguero, donde Pablo Ortiz se ha mostrado siempre muy sólido y para quien quizás fue un punto de inflexión su gran papel en las semis de Copa frente a El Salvador, a pesar de la derrota.

Fotografía: Barça Rugbi / Otger Sirvent listo para ceder el balón a su compañero Pablo Ortiz.

No queda ahí la cosa, ya que Otger Sirvent y su compañero Daniel Barranco, quien incluso debutó el año pasado con los Leones7s en las Series Mundiales de Las Vegas y Vancouver, dentro de este perfil también han sido valores seguros cada vez que Sergi Guerrero los ha metido en el campo. El primero ya tuvo una campaña bastante productiva con el UBU-Colina Clinic Aparejadores en la 2018-19. Complementariamente, el tercer puesto del Barça en la primera edición de la Competición Nacional Sub 23 augura una continuación en esta línea.

Quizás para un jugador novel sea especialmente complicado entrar en la dinámica de un equipo como el AMPO Ordizia. No se debe esto en absoluto al potencial de su cantera, que está dando muchos frutos en los últimos años. Este mérito lo atribuimos más bien a lo que supone asimilar el esquema táctico del conjunto guipuzcoano, pues es uno de los más versátiles de la División de Honor. No en vano, lleva un tiempo obteniendo muy buenos resultados ante cualquier rival porque ha aprendido a sentirse cómodo en el campo ya sea en situaciones de dominio o de ser dominado.

En esta tesitura, donde el equipo ha logrado minimizar las fortalezas del contrario con armas muy específicas para cada caso, existe el hándicap de que los jugadores recién llegados (ya sean subidos de la cantera o fichados) necesitan un proceso de asimilación consolidado para poder entrar en ese minucioso esquema. Hay que reconocer, no obstante, que varios jóvenes como el imponente Aitor Olasagasti han realizado una adaptación perfecta. Ya sea en la segunda o en la tercera línea, Aitor no ha parado de aportar recursos muy aprovechables desde su llegada al primer equipo, al igual que el medio melé Alain Araña, quien durante un tramo importante de este año dio un solvente paso adelante ante la lesión de Juan Manuel Lescano, todo un referente de la Liga en su posición.

En el caso del otro equipo vasco de la División de Honor 2019-20, el Hernani CRE, conjunto que ha descendido tras la resolución de la Comisión Delegada de la FER del jueves 30 de abril, la introducción en el equipo de jugadores desde la cantera no es cuestión de tendencias o apuestas, sino de un pilar fundamental. Durante los últimos ocho años, el conjunto tricolor ha competido entre los grandes tirando casi exclusivamente de recursos de la casa, a los que Patrick Polidori les ha ido sacando partido de forma impresionante. Eric Goñi, que además forma parte de la academia España 7s Emerging 2024, Mikel Imaz o Beñat Ariceta son solo algunos de los ejemplos más recientes. La situación que le toca afrontar al Hernani no es fácil, pero han demostrado tener recursos valiosos para competir al máximo nivel y superar las adversidades.

Fotografía: Diego Peláez / Sergio Molinero (con balón) en una escapada, perseguido por Eric Goñi (derecha).

Sobresale un nombre cuando encaramos este repaso de talentos incipientes desde el punto de vista del UBU-Colina Clinic Aparejadores: Sergio Molinero. El rugby está en constante evolución y cada vez es más importante la condición física en el juego de los alas, algo a lo que no le ha costado adaptarse a este aún León Sub 20, que ya debutó con los Leones7s en la 2018-19 y ha estado en alguna que otra concentración con la absoluta de XV. A partir del juego en los extremos del campo y de los contraataques hace mucho daño el cuadro burgalés; ahí Sergio tiene mucho que decir. Nicolás Rocaries, con recorrido notable en las selecciones nacionales de categorías inferiores, también ha dado réditos importantes.

Andó muy fino con Mikaele Tapili, uno de los fichajes con mayor impacto en la ya concluida campaña, el Lexus Alcobendas Rugby. El segunda línea samoano de 23 años tardó muy poco en justificar su llegada a las Terrazas y su rendimiento ha sido muy notable no solo en la competición regular, sino también en las semifinales de Copa frente al VRAC en diciembre, donde plasmó una de sus mejores actuaciones. Otra incorporación muy acertada y de gran proyección fue el tres cuartos Guillermo Domínguez. Tras tras llegar desde Cisneros y entrar con frecuencia en las convocatorias del XV del León desde su debut internacional la temporada pasada ante Rusia, este año ha crecido de forma significativa en muchos aspectos del juego y conviene no perderle la pista, aunque a sus rivales en el campo les cueste atraparle normalmente.

Fotografía: Ainhoa Muriel / Guillermo Domínguez percute sobre la defensa del AMPO Ordizia.

El cuadro de José Ignacio ‘Tiki’ Inchausti también ha apostado por dar entrada progresiva en las rotaciones de cada convocatoria a jugadores del equipo Sub 23, que acabó su campeonato en quinta posición. Por tanto, la aportación de varios de estos activos, como Marco Casasnovas, ha ido creciendo y seguirá siendo relevante.

Con la base del equipo que en 2019 se proclamó campeón de la DHB, logrando así volver a la máxima categoría, donde han escrito páginas gloriosas de su historia, el Ciencias Cajasol Olavide preparó un equipo de plenas garantías para encarar este regreso. A pesar de algunos altibajos normales para un recién ascendido, en términos generales el noveno puesto de los sevillanos responde a una cantidad respetable de partidos muy completos, incluidas actuaciones contra VRAC en casa y Alcobendas a domicilio más que alentadoras para el futuro. Varias caras nuevas en puestos clave, como en el caso del apertura madrileño Javier López, han sido también determinantes en la satisfactoria temporada para el cuadro de Manuel Mazo.

En conclusión, antes o después volverá el rugby, nuestro rugby, con muchas más figuras de presente y futuro de las que hemos mencionado en este repaso de dos partes. En lo que respecta a la Liga de División de Honor, los equipos seguirán apostando por el talento joven, gran parte de los cuales están acumulando una formación cada vez más completa en los clubes, centros de formación de las federaciones territoriales y las diferentes selecciones nacionales.