Una final tan relevante para los anales de la División de Honor masculina no podía dejar mal sabor de boca. Tanto SilverStorm El Salvador como VRAC Quesos Entrepinares se han encargado de evitarlo y han ofrecido uno de los mejores partidos de rugby español en los últimos años.

Finalmente y de forma merecida, los queseros se hicieron con el triunfo (27-39) y logran su noveno título de Liga Heineken. Por tanto, al término de la temporada 2018-19, el conjunto dirigido por Diego Merino acompaña al C.D. Arquitectura en lo alto del palmarés histórico.

Todos los pronósticos en cuanto al desarrollo del juego se rompieron enseguida, ya que tanto el ritmo en la sucesión de fases como la anotación conjunta fueron mayores a lo que nos tienen acostumbrados estos equipos en los derbis, y no hubo interrupciones prolongadas. Sumado al gran ambiente y al buen desempeño de ambos cuadros desde el principio, pudimos disfrutar de una final apasionante.

El partido comenzó sin especulaciones y fue James Faiva quien adelantó a El Salvador en el tanteo gracias a una patada de castigo a pocos minutos del inicio. No obstante, Gareth Griffiths no se quedó de brazos cruzados y junto al otro miembro de la pareja de centros del VRAC, Alvar Gimeno, firmaron una jugada brillante, donde tras romper el primero la línea rival en medio campo, combinó con el valenciano, que terminó ensayando tras una carrera descomunal.

Si bien el apertura tongano del Chami respondió sumando 3 nuevos puntos, los queseros se encontraban muy cómodos en el juego abierto y como si de un entrenamiento se tratase, practicaron varias jugadas muy bien trenzadas en línea de tres cuartos, hasta que Fede Casteglioni sumó una nueva marca, parecida a la conseguida en las semifinales.

Fotografía: Fotos EFE.

Tras un tercer posado de los de azul, el equipo de Juan Carlos Pérez buscó un juego más controlado, con avances contundentes de delantera continuados, para meter presión a su rival y frenar la sangría atrás. Fue así como Michael Walker-Fitton sumó el primer ensayo para El Salvador, quienes ganaron en confianza y pasaron a dominar el juego durante varios minutos. Estuvieron a punto de dar continuidad a su buena dinámica con nuevos puntos, pero el Quesos supo mantenerse firme en su peor momento y resistió hasta el descanso.

A continuación, quien sabe si gracias a las instrucciones de Merino en el vestuario, vinieron los mejores compases para el VRAC, donde pusieron en liza toda su artillería y sus mecanismos de juego colectivo funcionaron a la perfección, sin dar opciones al contrario y despegándose de nuevo en el marcador. La reacción chamiza no se hizo esperar, pero a base de gran acierto en el juego de patada y la habilidad para forzar errores en los puntos de contacto, los queseros se quitaban el agobio de encima. Por ello, aunque Nicolás Jurado acortó de nuevo distancias, Guido Albertario y Gareth Griffiths no tardaron en contestar, sentenciando el choque para el VRAC. El Salvador, con gran coraje y orgullo, siguió luchando hasta el último aliento, pero el tiempo se acabó.

Fotografía: Fotos EFE.

El pitido final hacía bueno el 27-39 para el VRAC, que además consigue su tercer título liguero seguido. Por otro lado, y aunque es a lo que nos tienen acostumbrados los equipos vallisoletanos, no está de más subrayar la enorme deportividad entre estos dos grandes de nuestro rugby, tanto a lo largo del encuentro como al término del mismo.

De esta forma, con el triunfo quesero tras un duelo memorable ante el eterno rival, cierra el telón una de las temporadas de mayor nivel e igualdad en la Liga Heineken, pero el año que viene sus doce participantes estarán dispuestos a demostrar que esta competición está en alza y que va a seguir creciendo a muy buen ritmo.