Lourdes Alameda alcanza los 50 caps con Las Leonas: ‘viviría dentro de los 80 minutos que dura un partido’

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Alcanzar el medio centenar de internacionalidades con la camiseta nacional no es un hito al alcance de cualquiera. Con su entrada al terreno de juego en el WXV Global Series Challenger, Lourdes Alameda García-Moreno (Madridejos, 29 de julio de 1991) alcanzará la cifra de 50 caps oficiales con la Selección Española Femenina de XV, inscribiendo su nombre con letras de oro en la historia del rugby español.
Con esta marca, la capitana de Las Leonas se suma a un club tan selecto como histórico. Tan solo seis leyendas preceden a la segunda línea manchega en este registro: Aroa González (74), Inés Etxegibel (64), Rocío García (64), Isabel Rodríguez (56), Bárbara Pla (53) y Laura Delgado (53). Sin embargo, más allá de la fría estadística, lo que late detrás de esta cifra es una trayectoria intachable de perseverancia, polivalencia y amor incondicional por los colores de la Selección.
La historia de Lourdes con el balón ovalado comenzó hace 17 años en el ámbito universitario. Su progresión meteórica la llevó rápidamente a debutar en la máxima competición nacional con el XV Sanse Scrum. Tras ocho temporadas de crecimiento, dio el salto al rugby internacional de clubes para militar en el AC Bobigny de la competitiva Élite 1 francesa, previo a su regreso a la Liga Iberdrola para liderar esta presente temporada el proyecto de Rugby Turia.
Lourdes Alameda en sus primeros años en la Selección.
Al echar la vista atrás, la capitana recuerda perfectamente qué fue lo que la enganchó a esta disciplina:
«Lo que me enamoró del rugby primero es que es un deporte súper completo, y era tan desconocido para mí que me enganchó mucho; no se parecía a ningún deporte que hubiera practicado. La heterogeneidad que había entre las jugadoras, que todo el mundo tenía cabida… Y el efecto familia que provocaba. Al menos en los sitios en los que yo caí, me sentía tan bien que no quería salir de ahí».
Su debut con la Selección Absoluta se produjo el 23 de abril de 2013 ante Países Bajos. Desde aquel día, la madridejense ha sido un pilar fundamental en las alineaciones nacionales, tanto en la modalidad de XV como en las Series Mundiales de Rugby 7s, siendo además reserva olímpica en Río 2016 y participando en tres Copas del Mundo de Rugby XV (París 2014, Dublín 2017 e Inglaterra 2025), y un Mundial universitario.
Múltiple campeona de Europa y referente indiscutible, Lourdes confiesa la devoción casi visceral que siente por la adrenalina del rugby internacional y el trabajo diario en la concentración:
«De todos estos años me quedo con todas las compañeras que he conocido —de todas he aprendido muchísimo—, con el staff y con momentos que si no hubiera estado aquí nunca habría vivido. Luego hay partidos de gran nivel como Irlanda, Escocia, Nueva Zelanda, hayamos ganado o perdido… los nervios, la preparación, la tensión, la intensidad y las emociones que sé que algún día se acabarán. Yo diría que soy un poco adicta a esto. De la competición me quedaría desde el pitido inicial hasta el final… viviría dentro de esos 80 minutos, entre esos dos silbatos».
Lourdes Alameda llegando a un encuentro en el Mundial de Inglaterra 2025.
Fuera de los terrenos de juego, la figura de Lourdes Alameda refleja los valores de la deportista de élite que compagina la alta competición con una sólida carrera profesional. Licenciada en Biología y con un Máster en Seguridad Alimentaria, la segunda línea también ha tenido que aprender a convivir con la cara amarga del deporte, superando lesiones complejas como una neuropatía cervical que la hizo reflexionar profundamente.
«La lesión del cuello me cambió. Ahí sí que fui consciente de todo lo que había hecho, y lo fui porque pensaba que lo perdía. Te das cuenta de todo lo que has construido cuando ves que se acaba», reconoce la manchega sobre un proceso de madurez que también se refleja al ver cómo cambian las generaciones en el vestuario: «Hubo una cosa que me chocó mucho: que las jugadoras que empezaban a llegar a la selección decían que de pequeñas me veían jugar. Y tú dices: ‘¿pero cuánto tiempo llevo aquí?’ ¡Le saco 15 años! (risas). Esas cosas te hacen darte cuenta de que tu rol va cambiando, vas tomando más responsabilidades y tu manera de enfrentar los partidos es diferente».
A sus 50 internacionalidades, Alameda no cierra la puerta a seguir ampliando su leyenda y ya otea en el horizonte el gran objetivo de la Selección:
«Si el cuerpo y la mente aguantan y el seleccionador quiere, claro que me gustaría llegar al próximo Mundial. Llegar a Australia sería un colofón increíble a mi carrera. Serían 4 mundiales de XV, cinco si contamos también el Mundial Universitario en el que participé».
Preguntada por la huella que le gustaría dejar en las jóvenes jugadoras que hoy empiezan a vestir la camiseta nacional, la capitana lo tiene claro:
«Como legado me gustaría dejar la capacidad de sufrimiento, el compromiso, el sacrificio por el equipo y la pasión por este deporte que me contagiaron a mí el resto de veteranas cuando llegué aquí. La entrega por nuestro equipo, por la camiseta, por Las Leonas… eso me gustaría que siguiera quedando. Pero si algo me caracteriza, es la capacidad de sacrificio y la entrega sin condiciones».