Pocas son las personas en todo el planeta que tienen que agradecer (con la boca pequeña, eso sí) a la Covid que se haya cruzado en su camino. Una de ellas es Manu Moreno (Sevilla, 1998). El espigado ala del Ciencias tocará el cielo de La Cartuja con las manos cuando se calce la zamarra de los Leones7s y dispute ante su gente la segunda entrega de las HSBC Spain Sevens, que la capital andaluza albergará desde este viernes y hasta el domingo gracias a la excelente labor organizativa de KiwiHouse

A Manu, un avezado combatiente en competiciones internacionales de Seven, ”llevo ya jugados trece torneos entre los cuatro de Dubái, los de Canadá, Madrid, Moscú, Lisboa y Málaga” en los once meses y monedas que lleva vistiendo la rojigualda, le agarró a contrapié la llamada de Pablo Feijóo en el verano de 2020, en plena segunda ola de la pandemia de coronavirus. “Fue una sorpresa mayúscula, desde luego. De hecho iba a dejar el rugby. No tenía objetivos deportivos y los estudios de medicina me exigían demasiado tiempo. Pero esa llamada lo cambió todo. Me devolvió la ilusión. Empezamos a entrenar en septiembre… y hasta hoy”, explica este bético de 23 años y alma de impala que descubrió la pelota oval en plena adolescencia siguiendo los consejos de su madre.

“Mi hermano jugaba al rugby en el Ciencias y había conseguido una beca de Alto Rendimiento tras quedar con su equipo segundos en el Campeonato de España. Gracias a ella empezó a estudiar medicina. Yo tenía 15 años y le daba al tenis, que es el deporte que practiqué desde chico junto con el kárate, y al fútbol, en ambos casos federado. Cuando pasó lo de la beca, mi madre, que es muy lista, me dijo, ‘¿por qué no pruebas lo de tu hermano y a ver qué pasa?’. Le hice caso y me presenté a un test en el Ciencias. Allí, dos técnicos, Juan González y Manu Mazo, vieron que tenía talento y me animaron a que me quedara. Así que al año siguiente dejé el tenis y empecé a compaginar fútbol y rugby, hasta que me decanté por el segundo”. 

La vida de Manu ha ido desde entonces a la velocidad de un meteorito, más aún tras su debut en febrero del año pasado con los Leones7s en el Madrid 7s International Tournament. “Lo que estoy viviendo es muy bonito, aunque tanto viaje me está dificultando poder compaginarlo con mis estudios de Medicina (está en Tercero de carrera). Antes de entrar en la selección lo llevaba año a año. Ahora sólo puedo pillar dos asignaturas por curso, pero vivir una experiencia como esta, jugar contra equipazos como Australia, Nueva Zelanda, Argentina, o ganarle a Fiji, que es algo que recordaremos siempre, lo compensa”, apunta con orgullo este futuro traumatólogo.

No es para menos porque en ese corto período de tiempo, Manu ha acumulado cerca de 70 entorchados con los Leones7s, se ha proclamado campeón de Europa y ha firmado ensayos memorables, como los dos contra Fiji en la icónica victoria de los pupilos de Pablo Feijóo sobre los campeones olímpicos; el que logró frente a Canadá en Emiratos o el que le clavó a Chile sobre el silbato final en el Central de la Universidad Complutense

Por si semejante elenco de parabienes fuera poca cosa, las HSBC World Rugby Sevens Series aterrizan ahora en su propia casa, en su querida Sevilla. “Es una locura, un sueño que me ha caído de repente encima. Tanta gente que va a venir a verte, de mi pueblo, mis compañeros de equipo… Son muchos sentimientos los que se van a cruzar cuando pise el césped de La Cartuja. No hay palabras para expresarlo. Ojalá ese calor de las gradas nos ayude a mejorar nuestro rendimiento de la semana pasada”.  

Un serio percance físico sufrido en Málaga, en el choque contra USA, le ha tenido entre algodones toda la semana. Pero el acicate anímico de poder disfrutar de la gran fiesta del rugby mundial en su versión olímpica delante de su familia y sus amigos ha movido montañas. “Un poco más y soy baja, es cierto. Tengo un ligamento de un dedo de la mano derecha roto y me tengo que operar la semana que viene. Duele bastante, pero voy aguantando el tirón a base de medicamentos. Quería estar aquí como fuese. Ni loco me lo pierdo”, confiesa este escurridizo ala de 1.95 y cintura ‘a lo Lagisquet’.    

La poderosa Sudáfrica, vencedora de las tres últimas series (las dos de Emiratos y la de Málaga) será, este sábado (10:57 horas), el muro de granito contra el que deberá percutir Manu y el resto de componentes del combinado español. “Tienen muchos jugadores de alto nivel, son físicamente muy fuertes, están bien entrenados y, encima, se sienten superiores. Súmale a eso que son grandes y rápidos como balas… Se hará lo que se pueda, aunque el partido importante para nosotros será el de mañana por la tarde ante Estados Unidos. Ahí no podemos fallar si queremos estar en el top 8″.