Léa Ducher (Jaén, 2002) es la cachorro en la manada de Leonas7s que dirige desde el área técnica Pedro de Matías y también la única integrante de la Selección española femenina de seven que pisó este viernes el verde del Estadio de La Cartuja, en el bautismo de fuego de las HSBC Spain Sevens hispalenses, con sentimientos encontrados. Y es que enfrente estaba Francia, el país del que son originarios sus progenitores y que visita religiosamente desde chiquitaja por Navidades y en verano. Este sábado, en un partido clave ante Bélgica (13:19 horas) volveremos a verla.  

La zaguero del Universitario de Sevilla CR estuvo arropada en las gradas por sus compañeras de equipo, las Cocodrilas, sus padres y sus dos hermanas, una de ellas, su gemela, Marina, así como por el porrón de admiradores que ha ido acumulando en el año y medio que lleva viviendo y disfrutando de su gran pasión en la capital andaluza.

Fotografía: Russian Rugby.

“Una no puede renegar de su origen, ni de sus sentimientos, eso está claro. Ha sido un partido muy especial por el calor que nos ha transmitido nuestro público y mis seres queridos, frente a un rival dificilísimo. Ellas son muy duras y fuertes. Parecido a Australia. Vamos a ver qué pasa en el último partido del grupo con Bélgica. Pese a los resultados de ayer, hemos aprendido a tener más confianza en lo que hacemos, a jugar más calmadas. Esta semana hemos retocado un montón de aspectos, así que vamos a salir a darlo todo”, asevera la pipiola jiennense con sangre tricolor en sus venas que justo acaba de tramitar el pasaporte español, “para poder jugar la fase de clasificación de los Juegos”… de París. Ironías del destino.  

Ese permanente nexo hispano-galo en el que gira su existencia tiene mucho que ver con el idilio que Léa lleva experimentando con la oval desde que es una cría. “Empecé con el rugby a los 5 años por mi padre, que había jugado toda su vida y me lo inculcó. Él fue mi primer entrenador, cuando hicieron un equipo en Jaén. Y sigue siendo mi mejor consejero. Hablamos mucho de rugby, siempre lo hacemos en francés. Yo le pregunto qué debería haber hecho en esta situación, o en esta otra”. 

Pero Ludovic Ducher, que aterrizó junto a la madre de Léa hace más de dos décadas en la tierra del aceite por antonomasia para trabajar en el sector primario, le transmitió también esos valores que siguen haciendo del rugby un deporte diferente. “Me enseñó que nunca hay que rendirse ante nada ni nadie, que da igual si las cosas salen bien o mal si te dejas el alma en ellas, que lo importante de verdad es disfrutar con lo que haces. Y respetar a los demás, si quieres que te respeten”. 

Pese a su corta estatura y una apariencia física frágil, “me quedan años de gimnasio”, la segundo centro (posición que ha empezado a ocupar este año) del USCR hizo a fines del pasado año sus pinitos con el XV femenino español, en una experiencia que arrancó con luces y terminó en sombras. “Podría decirse así porque debuté contra Irlanda jugando los 10 últimos minutos y pude lograr el ensayo con el que ganamos. Pero en el siguiente partido, contra Escocia, me lesioné en el minuto 12. No fue nada grave, pero lo suficiente para no poder seguir. Lo peor fue perder la chance de ir al Mundial. Me dolió más por mis compañeras, que llevaban cuatro años preparándose y nos quedamos fuera en el último partido. Pienso que todas hemos aprendido mucho de ese torneo en Italia”. 

Su decisión de estudiar en el TAFAD para formarse como Técnico Superior en Actividades Físicas y Animación Deportiva, y ese talento innato que tiene para leer el juego medio segundo antes que el resto le llevaron hasta la ciudad de La Giralda, donde dice haber encontrado su lugar en el mundo, y un club, las Cocodrilas, hecho a su medida.

“Me vine aquí porque estaba cerca de mi casa y porque conocía a gente del equipo, de haber coincidido en la selección andaluza. Las condiciones deportivas eran, además, bastante buenas. Esta es mi segunda temporada y estoy encantada. Sevilla es una ciudad increíble y en el equipo somos como una familia. Eso es lo que más me llena de jugar con las Cocodrilas: que disfrutamos las cosas que hacemos juntas y no estás todo el día pensando en los partidos. Nos llevamos de maravilla, y eso se nota luego en el campo. Somos compañeras, pero sobre todo amigas”.  

La presidenta de su club y a su vez vicepresidenta de la Federación Española de Rugby (FER), Mariola Rus, se las ingenió para llenar La Cartuja con carteles de apoyo a Léa, muestra inequívoca del cariño y la admiración que todo el ‘universo reptil’ profesa por la joven Leona, a la que apodan Niña Rata. Este sábado lo volverá a hacer.

“Mariola es la leche. Una persona maravillosa. Me ha ayudado un montón. Ya es casi como una segunda madre para mí. Me emocioné cuando me empezó a mandar fotos de los niños y niñas del club preparando los carteles. Nunca me había pasado algo así. ¡No sabía que me seguía tanta gente! Motiva mucho. Tenía unas ganas terribles de entrar al campo y verlo en directo. Para mí fue como un chute de vitaminas. Estoy deseando volver hoy ahí a dentro y agradecerles todo ese cariño y apoyo incondicional con una victoria”, concluye.