COMUNICADO DE LA REAL FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE RUGBY

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Tras recibir este lunes la resolución del Comité de Disciplina de World Rugby, en la que impuso a Mateo Aragón una sanción de siete partidos por un presunto insulto racista al francés Luka Keletaona durante el partido del Campeonato del Mundo M20, la Real Federación Española de Rugby informa que, una vez analizado el escrito por el servicio jurídico, nuestro jugador ha decidido recurrirla.

Seguimos apoyando firmemente la presunción de inocencia de Mateo y, ante la ausencia de pruebas independientes, aprovechamos este comunicado para hacer una serie de consideraciones. En ningún momento pretendemos cuestionar el principio de tolerancia cero frente al racismo. Al contrario, precisamente por la gravedad de una acusación de racismo, consideramos que la exigencia probatoria debe ser máxima y, en nuestra opinión, en este sentido la resolución recurrida presenta debilidades importantes.

1.  Ausencia de denuncia inmediata al árbitro

Según Luka Keletaona, recibió un insulto racista de enorme gravedad. Sin embargo, en ese momento no acudió al árbitro, no avisó a ningún oficial, no hizo intervenir a su capitán y no pidió detener el partido como manda el protocolo. Fue el propio apertura francés quien reanudó el juego desde el centro del campo, de ahí que tuviera a su lado al árbitro, la máxima autoridad del partido en materia de reglamento, disciplina y protección de los jugadores. Sin embargo, tampoco en ese momento le comunicó nada sobre lo sucedido.

2. Difusión pública antes de una resolución firme

La supuesta agresión verbal tampoco fue denunciada al árbitro al término del partido, pero, en cambio, sí se comentó a los medios de comunicación “la intención” de la Federación Francesa de Rugby de hacerlo. De hecho, nuestro jugador se enteró de la acusación a través de dos diarios deportivos franceses. Como consecuencia de ello, Mateo quedó socialmente señalado antes de ser juzgado y condenado reputacionalmente sin incluso haberse iniciado el procedimiento.

3. Prueba española descartada sin motivación suficiente

Nuestro jugador siempre ha mantenido su versión de los hechos, la cual fue corroborada por un compañero y el preparador físico español, quienes en ese momento estaban cerca de él y, al igual que Mateo, también hablan francés. Ambos aseguran que escucharon la conversación y que no hubo ningún comentario o insulto racista. Sin embargo, la resolución se basa en la versión francesa y no explica de manera convincente por qué descarta la prueba española. Consideramos que en una acusación de racismo, esa motivación debería ser mucho más intensa.

4. Las declaraciones de los cinco testigos franceses

La resolución da enorme peso a que cinco jugadores franceses declararan contra Mateo Aragón. Pero esos cinco testigos son compañeros y apoyaban al denunciante. Pudieron comentar los hechos entre ellos, ya que no declararon simultáneamente. Por tanto, no eran cinco fuentes independientes y la recogida sucesiva de los testimonios aumenta el riesgo de reconstrucción colectiva del relato. No hace falta afirmar que mintieron. Basta con señalar que la metodología no excluye la contaminación del recuerdo.

5. Contradicciones entre los testimonios franceses

Los testigos franceses no recogen exactamente la misma frase. Aparecen versiones distintas: “Chinese head”, “Chinese face”, “ugly Chinese face”, “Asian eyes” y “slanted eyes”. La resolución las trata como equivalentes, sin explicar suficientemente por qué esas diferencias no afectan a la credibilidad de la acusación.

6. Un testigo queda objetivamente cuestionado por las imágenes

Las imágenes muestran que uno de los testigos franceses estaba a una distancia que hace muy dudoso que pudiera escuchar con precisión la frase atribuida a nuestro jugador. Más aún, en un contexto de celebración de ensayo, con ruido ambiental, jugadores hablando, público y unos árbitros que no oyeron nada.

7. El vídeo sí acredita la provocación del número 10 francés

Mientras la acusación contra nuestro jugador carece de prueba objetiva, las imágenes sí muestran al número 10 francés realizando gestos provocadores hacia los jugadores españoles, quienes aseguran que les llamó «españoles de mierda». Esto es relevante porque apoya la versión alternativa de Mateo: hubo un intercambio verbal derivado de una provocación previa, no una agresión racista.

8. Experiencias previas del denunciante en Francia

El denunciante indicó que este tipo de insultos le han sucedido en otras competiciones. Si esa afirmación es cierta, esos hechos merecen nuestra condena, pero jurídicamente no prueban que Mateo Aragón pronunciara esas palabras en este partido. Las experiencias previas del denunciante no pueden convertirse en corroboración de un hecho concreto no probado objetivamente y dejan patente que debería conocer el protocolo no solicitó aplicar al árbitro.

9. Daño reputacional desproporcionado

Tras conocerse la denuncia en medios franceses, Mateo Aragón, un jugador que nunca ha sido expulsado y tampoco ha visto una tarjeta amarilla, empezó a sufrir graves insultos y amenazas a través de las redes sociales. La resolución coloca sobre un jugador de 19 años una etiqueta gravísima: autor de una conducta racista. Eso puede afectar a su carrera, convocatorias internacionales, contratos, patrocinadores, reputación pública y, en definitiva, futuro profesional. La gravedad del estigma exige una prueba sólida, independiente y objetiva, y en este caso no existe.

En conclusión, la lucha contra el racismo exige firmeza, pero también justicia. Y en este caso, la condena parece apoyarse más en una convicción subjetiva que en una prueba suficientemente robusta.

Dicho todo esto, desde la Real Federación Española de Rugby insistimos en que condenamos rotundamente cualquier comportamiento, manifestación o actitud de carácter racista, xenófobo o discriminatorio. No existe ninguna justificación para este tipo de conductas, incompatibles con los valores del deporte, del rugby y de nuestra sociedad. Cualquier actuación que los vulnere merece el más absoluto rechazo y será tratada con la máxima contundencia.